domingo, 7 de noviembre de 2010

"El Ciclo de un Recuerdo".

Hay quienes buscan en el olvido, la forma ideal para superar
la amargura de un momento o el trágico fin de una historia.
Sinceramente, no estoy de acuerdo.

No pretendo decir que dicha teoría es un error, pero al menos,
en mi caso, no funciona...
Creo que jamás puedes olvidar una situación o a una persona,
y es allí, donde un pensamiento se transforma en tormento.

Lo cual, nos hace, buscar desesperadamente alivio al dolor
que esto nos provoca. Y es que no es más que miedo, lo
que nos ata y mantiene aferrados al dolor de tales cosas.
El miedo mismo de enfrentar una situación que tantas veces
hemos temido.

Entonces nos estancamos, lloramos, gritamos, buscamos
respuestas en las paredes que nos rodean, nos preguntamos
una y otra vez; ¿Por que suceden estas cosas?
Francamente, creo que es necesario.

Somos susceptibles, sensibles y creamos esperanza para no
temer al dia de mañana. Si tan solo pudieramos encontrar esa
salida al mundo que sigue avanzando allá afuera, todo sería
diferente y podríamos aprender tantas cosas.

Aquí es donde expongo mi idea:

Los recuerdos de algo o alguien a quien tanto amamos y ya
hemos perdido, nos atormentan de forma atroz en cada minuto
que intentamos superarlo. El detalle no está en no recordar,
más bien, todo lo contrario. Suena irónico, lo sé... pero todo
esto tiene una explicación, tan simple y complicada como uno
quiera verlo.

Los recuerdos son como el agua, fluyen a través de nuestra
mente y quedan expuestos a los ojos de los demás, en forma
de lagrimas, silencio, miradas perdidas y un completo estado de
ausencia de lo real.

Pero del mismo modo que el agua tiene un ciclo, los recuerdos
también, y ahí es donde está el secreto. ¿Por qué?

De la misma forma que un recuerdo provoca un dolor desesperante,
El agua desciende de las montañas llevando restos de naturaleza
muerta. Eso es lo que provoca el dolor. Las heridas, cicatrices y señales
de que un día hubo "algo", representan la turbiedad del agua que desciende
violentamente desde lo alto de una montaña.

Es vital recordar, una y otra vez, para dar paso al inicio de ese ciclo.
Los procesos son de todos conocidos ya, no creo que sea necesario
explicarlos otra vez.

Los recuerdos volverán, no sin antes haber sido purificados. es decir,
aquellas heridas, cicatrices y sedimentos habrán sido limpiados en la forma
en que uno decide recordar en lugar de olvidar. Por lo tanto, el dolor será
cada vez menor y al final solo habrá eso, recuerdos...

Recuerdos de lo que un dia nos hizo vivir y disfrutar...
Recuerdos de historias que han terminado, Recuerdos de momentos que
hemos construido y se han derrumbado...
Y ahora solo habitan en nuestra mente.

No hay marcas en mi piel, No hay aromas, no hay signos de tragedia,
visibles... ya no están...
Solo recuerdos en mi cabeza de lo que un día amé y deseé con todas
mis fuerzas y por cualquier razón no existe más.

Ahora puedo pensar con claridad y asimilar que aquello fué, para mi vida,
un capitulo más, digno de recordar... pero un ciclo que ha terminado ya.
Y entonces puedes aprender de todo eso, mirar los errores que se han
cometido e intentar no volver a repetirlos jamás.

Para aquellos que somos amantes sin limite y que de la tragedia hemos
hecho nuestra constante compañía... el secreto ha sido revelado.
Aprender en base al constante recuerdo y nunca cometer el error de
intentar olvidar. Es irónica la forma en que tal idea se apodera de nosotros
sabiendo que solo nos vamos a torturar y atar a lo que bien podría nuestra
ultima conexión con la razón.

Es difícil escribir sin las analogías y alegorías que tanto me
gusta usar... pero esto no es poesía. La exposición de una
idea es... y varía en torno a la mentalidad de cada persona.

-Edd Flores.